Te comparto MI VISIÓN

Mi crush intelectual del momento es el físico y filósofo de las ciencias Étienne Klein. Escuchaba una conferencia en la que habla, entre otras cosas, del futuro. De la importancia de trazar el eje del tiempo.

Se plantea la pregunta : ¿el futuro existe y espera a que lleguemos, determinismo, o es pura nada, no hay nada, y solo hay una infinidad de instantes presentes que se suceden, sobre los cuales no podemos hacer nada ?

Les spoileo el asunto : según él, el futuro está en parte determinado, y en parte por construir según lo que hacemos concretamente hoy.

Él habla de este tema desde un punto de vista social, básicamente, hoy ningún político europeo habla de un proyecto que apunte al futuro, tipo 2050, y estamos atrapados en un presentismo desesperante. Por un lado, la conciencia de que el futuro será radicalmente diferente al presente (en una inestabilidad mayor, con recursos más escasos) puede volver esa idea muy ansiógena. Pero el verdadero problema no es la lucidez frente a los cambios que vienen. Es el hecho de no darse una proyección, de no construir un relato del futuro.

Dicho de otra manera : la ansiedad de no tener un relato del futuro es lo más devastador para el futuro mismo.

Les cuento esto porque me parece que desde el punto de vista de nuestras vidas, de nuestras existencias individuales y de las pequeñas comunidades a las que pertenecemos, la necesidad de trazar el eje del tiempo, de darse perspectiva, es también extremadamente importante.

Desde hace cuatro años hago distintos ejercicios sobre MI VISIÓN.

Y definir cómo querría que fueran mi vida y mi trabajo fue una de las cosas que más me orientó, y que más me sostuvo.

Aquí les comparto los puntos esenciales.

  • Mi mayor ambición siempre ha sido trabajar y ganar mi vida haciendo exactamente lo que me apasiona : integrar lo artístico con el acompañamiento, con reflexiones políticas y sociales. Trabajar tanto con ideas como con mis manos.

  • Y tener un impacto real en la vida de las personas y los colectivos que acompaño, que mi trabajo haga una verdadera diferencia donde lo hago.

  • Mi visión es tan general como construir modelos económicos basados en la reciprocidad, que generen abundancia para toda persona que se comprometa con ellos, y que sean benéficos para el bien individual y colectivo.

  • Y tan concreta como decir que quiero un modelo económico donde pueda pasar un máximo de 3 horas al día frente a una pantalla. El resto del tiempo, algo manual, corporal, con la tierra : ir a nadar, dibujar el azulejo de mi cocina o mi baño.

  • Otra parte importante de mi visión es tener a disposición todos los recursos necesarios para llevar a cabo los proyectos más locos y atrevidos que se me ocurran. Y por recursos entiendo dinero, tiempo, energía, equipos.

En 2022 me planteé algo que en ese momento parecía lejano : trabajar con personas increíbles, en proyectos al mismo tiempo creativos y estratégicos. Trabajar con personas que admiro profundamente, cuyo trabajo me nutre, y con quienes nos complementamos para crear algo más grande juntos.

Tres años después, eso está pasando.

Les cuento esto porque hay algo casi extraño en cómo funciona una visión cuando la escribes de verdad. Como una declaración clara de lo que quieres y por qué lo quieres.

Las cosas empiezan a moverse hacia allá.

Porque la visión no es solo una fuente de inspiración, es una brújula operativa que cambia el presente.

Hoy, con el auge cada vez mayor de las herramientas de inteligencia artificial, veo que la velocidad puede ser una ayuda (lo que antes nos tomaba una hora ahora puede tomarnos unos segundos) pero también un problema enorme.

Si no nos ponemos frente a nosotras mismas para responder preguntas como :

¿Qué es el éxito para mí, el mío, no el que me vendieron ?¿Qué significa la libertad en mi vida concreta ?¿Qué modo de vida quiero tener ?¿En qué quiero contribuir al mundo ?¿Qué tipo de sociedad quiero construir con mi trabajo de cada día ?

Entonces simplemente tenemos una fuente infinitamente más rápida de confusión y dispersión.

Hay una diferencia esencial entre saber el qué y el cómo.

El qué es saber qué es importante para mí, hacia dónde quiero ir.

El cómo son los pasos concretos para llegar ahí, más o menos rápido.

Pero si no sabemos hacia dónde vamos, el cómo es desorganizado, desalineado, y garantiza una pérdida de recursos gigantesca.

Tenemos tecnologías dignas de los dioses, que consumen recursos bien considerables. Utilizarlas para ir aún más rápido cuando ni siquiera sabemos hacia dónde, me parece un desperdicio monumental.

Ninguna tecnología podrá reemplazar nunca el criterio, el juicio y la profundidad de las preguntas que nos hacemos. Decirnos lo que queremos a partir de lo que realmente sabemos.

Y en serio, estoy convencida de que lo que vale la pena en la vida : las relaciones, los proyectos creativos, el conocimiento de quiénes somos, los logros colectivos, no tiene atajo.

Necesitan pasar por el tiempo largo. Por la iteración, el intento, el error.

Necesitan haberse vivido de verdad, una y otra vez.

Más allá de la rapidez con la que podamos hacer algo, nuestra responsabilidad es crear, cuidar y alimentar una estructura interna y externa que nos sostenga.

Saber hacia dónde vamos es el norte que estabiliza todas las decisiones. Estas respuestas evolucionan con el tiempo, claro, pero tienen un impacto real en cómo vivimos hoy, y en la energía que nos lleva a seguir.


Una pregunta para ti :

¿Te haz tomado el tiempo de hacerte estas preguntas, en serio ?¿Tienes escrita tu visión ?

Si tienes ganas de hacerlo, te comparto una plantilla para que puedas hacerlo.


Ciao ciao,

Satya

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